La política es como el ajedrez o también como la estrategia que utilizan los técnicos del foot ball en estos tiempos modernos. Ya el tradicional olfato del candidato, los mochileros y demás actuaciones empíricas de reuniones con música de pickup, sancocho y ron, son cosas del pasado. Ahora, se utilizan algoritmos y software para analizar con eficiencia todo el volumen de datos que se manejan en una campaña electoral, como por ejemplo el número de electores debidamente segmentados, por barrios, inclusive por manzanas, para saber ¿dónde están los amigos? ¿Quién va a votar y quiénes se van a torcer?
No se trata entonces de organizar reuniones o fiestas donde la gente va, gritan, aplauden, comen y beben y después votan por otro. La planeación estratégica de estas reuniones es de vital importancia en esta época de escasez económica. Además, se recomienda medir periódicamente estas actividades y no dejarla al análisis del ojo para que se den sorpresas. En este sentido, segmentar las encuestas es de gran utilidad para el análisis político de los escenarios como una guía en la medición de la intención del voto.
En toda campaña electoral debe mantenerse un control total sobre los jurados en las mesas de votación (quiénes son, quién está detrás de cada uno de ellos, de dónde vienen, qué señas hacen durante su actuación como si estuvieran jugando baseball), es decir, toda una información de inteligencia que demuestre su transparencia y confiabilidad. Un jurado puede ser un aliado o un elemento peligroso para un candidato desprevenido.
De igual manera, tener mucho cuidado con la selección de los testigos electorales que son los ojos del candidato en las mesas de votación. Estos personajes deben ser gente joven de buena salud pues la jornada de trabajo el día de las elecciones es dura y estresante. No caben viejos. Ni tampoco hipertensos, ni gordos comelones. Además, deben estar preparados con una buena formación académica sobre su papel en defensa del voto en las mesas para presentar oportunamente las reclamaciones según las indicaciones del Código Electoral, pues es la oportunidad del reclamo, como requisito para una demanda ante el contencioso electoral.
Mesa de votación
Descuidar las mesas de votación es permitirle al enemigo que gane la elección con trampas. Una campaña electoral es una guerra. Y no hay guerra limpia.
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Como siempre, interesante y didáctica columna sobre los pormenores de una campaña electoral, tema de moda actual.